3.10.08

Pregunto


Si aceptamos que existe una cantidad finita de palabras, y que una combinación de ellas es, en definitiva, otra palabra, y que, al mismo tiempo existe una cantidad infinita de sensaciones, ¿verdad que se prueba que las palabras no alcanzan? ¿que la realidad empieza aproximadamente donde terminan las palabras?

23.7.08

Espantapájaros

No se, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija.

Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.

Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! - y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.


Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretenden seducirme! Está fue - y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Que me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Que me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronostico reservado?

María Luisa era una verdadera pluma! Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado!.

¡María Luisa! ¡María Luisa!... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte. Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Que delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas!

¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿ Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centimetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliveiro Girondo

19.6.08

Que la vida es un momento

Lo dijo Charly, no existe una escuela que enseñe a vivir, sí existen escuelas enciclopédicas, (que palabra fea esa, con un sólo ojo indudablemente se ve menos), donde el objetivo es acumular contenidos de la más diversas cosas, apenas valorarlos y quizás, entusiasmarse un poquito; escuelas de la iteración, escuelas mentirosas, donde por una módica suma de un lindo montoncito de dinero, adquiere uno un bellísimo título, que para no desentonar, está bellamente encuadrado.

Las patas de la mentira siguen no se estiraron, pero sí parecen más veloces, de la mano de nuestro apuro. Todo es inmediato, ¡No sé lo que quiero, pero lo quiero ya! En el medio, hay que obtener un título, pero eso sí, aborrecemos los endiablados títulos de nobleza, aunque no, sin un título no sos nadie. Madre mía, pobre ella cuando se entere, no veía qué le esperaba, a los catorce dejó el recién empezado secundario porque veía que lo que le gustaba era laburar, que eso le daba ganas.

Paremos con esta inercia pseudo-educativa. Todos tienen que ir a la universidad, esa es la salida. Paremos con la fábrica de títulos, macanas, puras macanas, hipocrecías. Busquemos, no dejemos de buscar, encontremos algo con qué entusiasmarnos, seamos consciente de ese entusiasmo. Si es la universidad, que así sea, pero no nos nublemos. Veamos a los herreros que gustan de lo que hacen tanto como a los abogados que aprecian el Derecho, a los ingenieros que buscan problemas para resolver, y también el almacenero que sabe mentir para vender, y sin dudas a aquellos docentes que se entusiasman por lo que enseñan, y saben transmitir, antes que nada, ese entusiasmo.

7.6.08

Amigos de lo simple

(Productos inesperados de una carta que se perdió en buenas manos)


La tesis inicial fue la siguiente: la gente que hace uso excesivo del papel cuadriculado termina viendo las cosas de las misma manera, con una malla de por medio. Las palabras, así, se amontonan apretadas contra la rejilla, señalando a las cosas, llamándolas, intentando llegar a ellas, que sin embargo, están del otro lado del papel, solo accesibles en otro nivel. Digamos algo así:


- ¿Y qué pasa si damos vuelta la hoja?

Esta pregunta supo generar diferentes respuestas. Útiles conformistas no dudaron en señalar que la casa así como estaba se veía bien, y que pensar en otras formas de habitarla o de acceder a ella era una pérdida de tiempo. Otros más llanos decían ver muy sencillo lo que sucedería; la casa estaría invertida, como a través de un espejo, entonces la rejilla simplemente pasaría a un plano posterior, y la claridad de la imagen dependería del contraste, que estaría determinado por cuán fino sea el papel, y cuán grueso el trazo del lápiz. También opinaron algunos psicólogos, hacían incapié en que lo necesario era establecer en qué orden fue dibujada la casa, y no faltaron los jóvenes socialistas anunciando que el papel es en realidad un elemento de alienación, un mecanismo de control de nuestra imaginación, y que la única actitud humanamente decente que restaba era quemar el papel, con la casa incluida, como símbolo emblemático de la lucha por subvertir el orden, para luego sí poder poder, y sobre otras reglas construir una gran casa donde todos podamos vivir y compartir, menos Bush.

Es en medio de esta controversia, que surge la Agrupación Aún Sin Fines de Lucro Amigos de lo Simple. Postulan (quizás es uno solo, el plural es para que no sienta loco en todo caso) la intrascendencia de lo que no es esencialmente simple. No confunda el lector lo simple con lo fácil o lo rápido. Entre tanta cosa maquillada, tanta competencia de habilidades, tanta hoja cuadriculada digamos, su propósito fundamental es evitar las cáscaras. Dicen ver con cierto temor cómo nos hemos acostumbrado a ellas, e incluso algunas facciones hablan de neo-oscurantismo. Encuentran cierta paradoja en que en la era de lo accesibilidad y de la información, las cosas están disponibles pero muchas veces llenas de otras (no sustanciales) encima.

Cómo es previsible, no es mucho lo que piden. Quieren que vuelva el fútbol de 90 minutos de los domingos, les encanta la previa, pero la previa entre hinchas, no la de los astrólogos del futbol que ocupan tantas horas radiales y televisivas y no hacen otra cosa que nublar a mucha gente, que vuelta a su casa luego de alguna jornada de alguna cosa debe sentirse plena no viendo a un jugador de futbol haciendo jueguitos y tirando caños, sino escuchando como responde preguntas sólo más previsibles que sus respuestas. Aman la música, no terminan de entender muy bien el fanatismo por acumularla en discos rígidos en cantidades difíciles de apreciar en toda una vida; y ciertamente aplauden el virtuosismo, pero insisten en no olvidar incluir en él la capacidad de sólo estirar una nota en el momento apropiado. Gozan de las metáforas literarias, no es esta la clase de cáscaras de las que hablan, avisan de los peligros de mezclar lo simple con lo explícito. Así, por ejemplo, saben apasionarse también por ciertas discusiones de tintes filosóficos, pues recuerdan que allí lo simple, y sustancial, radica en las preguntas, quién soy, qué es la verdad, en fin.

Saben que las cosas cambian, pero notan que por estos días eso consiste en cubrirlas de accesorios, se preguntan a donde van a ir a parar, y no encuentran respuestas. Temen que quizás de tantas cosas que se ponen encima se termine por cumplir la tesis, que la idea de papel implique la de márgenes, que las palabras terminen por aplastarse contra la rejilla, y las cosas ocurran, cada vez más difusas, del otro lado del papel, ese día, cuando pensar en fútbol implique pensar en un talk show, se sentirán palabras.

La galería (II)

2.6.08

No era chiste

Estaba viendo fotos viejas, y me encontré con esta. En uno de los viajes con Francisco, mientras esperabamos el cole en una estación de servicios vimos este simpático cartelito en una pared. Ahora encontré una nota de la BBC donde dice: "Es redonda como una pastilla, pero mucho más apetitosa. Según un estudio científico italiano -cómo no-, la pizza puede proteger contra el desarrollo de distintos tipos de cáncer. Los investigadores aseguran que alimentarse con ella de forma habitual reduce un 59% la probabilidad de contraer cáncer de esófago. Según el estudio, el riesgo de desarrollar cáncer de colon disminuye un 26% y de boca un 34%."



26.5.08

La galería

Cuántas miradas, cuántas sonrisas que van a ningún lado, me cruzan. La galería parece larga y simétrica. Aunque tiene algunos sectores iluminados, es imposible distinguir si se está llendo sobre una dirección recta o si se está doblando, las referencias internas poca ayuda ofrecen. Me siento acompañado, por momentos escucho pasos, y aunque no recuerdo bien, creo haber tenido algun contacto con Otro. A veces dudo de que exista, probablemente haya ingresado con el mismo interés: los cuadros son la atracción principal. No me aburre mirarlos, hay algunos muy bonitos, tan natural es la aproximación que intentan. Otros, teñidos de costumbre, parecen menos audaces. Muchos, creo que la mayoría, no entiendo, me resultan lejanos, ajenos, de hecho me parece que sólo pude apreciar algunos. Están separados en muchas secciones, imposible acceder a todas, no me gusta ver los mismos cuadros todo el tiempo pero son, de hecho, demasiados para mí, quizás Otro conoce más, quizás me podría ayudar, y yo a él. Pienso mucho sobre la galería, por momentos me encuentro aislado, y apurado, puede esa ser la razón de que oiga pasos, tengo miedo de que no existan fuera de mis oídos. Tengo una necesidad, quiero hacer una confesión, un tanto absurda quizás: a veces me convenzo de que las miradas me señalan. Es que cuando se miran desde muy cerca, se torna difícil distinguir, y se corre el riesgo de caerse.

17.5.08

Pas de replâtrage

Me encontré con un folleto que me inquietó mucho. Me causó cierta sorpresa porque fue puesto en circulación en el año 66 por un grupo de estudiantes de la Universidad de Estrasburgo que había ganado las elecciones de la dirección de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia. Se tituló: “Sobre la miseria de la vida estudiantil considerada bajo sus aspectos económico, político, psicológico, sexual e intelectual”. Es curioso e inevitable (e injusto, porque las cosas cambiaron para todos) colocarlo frente a los actuales folletos en circulación de algunas orgánicas que al leerlos a veces parece que en cualquier momento se viene un 0810-compre-nuestra-reformaYA!

(Posible observar, visto que han podido descifrar mi perfil snob, que nada más adecuado en este momento del año que parecer un erúdito en algo tan distinguido como Mayo del 68. Cuack.)

Al final está el link para leerlo enterito, subo una parte acá:

(…)
Esclavo estoico, el estudiante se cree tanto más libre cuanto más lo ligan las cadenas de la autoridad. Al igual que su nueva familia, la Universidad, se tiene por el ser social más "autónomo" mientras que representa, directa y conjuntamente los dos sistemas más poderosos de la autoridad social: la familia y el Estado. Él es su hijo sometido y agradecido. Siguiendo la misma lógica del hijo sumiso, participa de todos los valores y mitificaciones del sistema, y los concreta en sí mismo. Lo que eran ilusiones impuestas a los empleados, se convierte en ideología interiorizada y conducida por la masa de futuros pequeños cuadros.
(…)
El estudiante francés, en su calidad de ser ideológico, llega demasiado tarde a todo. Todos los valores e ilusiones que constituyen el orgullo de su mundo cerrado, están ya condenados en tanto que ilusiones insostenibles, desde hace mucho tiempo ridiculizadas por la historia.
Recogiendo unas migajas de prestigio de la Universidad, el estudiante todavía está contento de ser estudiante. Demasiado tarde. La enseñanza mecánica y especializada que recibe está tan profundamente degradada (en relación al antiguo nivel de la cultura burguesa) como su propio nivel intelectual en el momento en que accede a ella, con la particularidad de que la realidad que domina todo esto, el sistema económico, reclama una fabricación masiva de estudiantes incultos e incapaces de pensar. El estudiante ignora que la Universidad se haya convertido en una organización -institucional- de la ignorancia, que la "alta cultura" se disuelva al ritmo de la producción en serie de los profesores, que todos los profesores sean cretinos, los cuales en su mayoría provocarían el escándalo de los alumnos de cualquier colegio; él continúa escuchando respetuosamente a sus maestros, con la voluntad consciente de perder todo espíritu crítico a fin de comulgar mejor de la ilusión mística de haberse convertido en un "estudiante", alguien que se ocupa seriamente de adquirir un saber serio, con la esperanza de que eso le confiará las verdades últimas. Es una menopausia del espíritu.
(…)
El estudiante, más que en ningún otro estamento, está contento de estar politizado. Sin embargo, ignora que participa a través del mismo espectáculo. De este modo se apropia de los miserables y ridículos restos de una izquierda que fue aniquilada hace más de cuarenta años, por el reformismo "socialista" y por la contra-revolución stalinista. Todo esto todavía lo ignora, mientras que el Poder lo sabe claramente y la clase obrera de un modo confuso. Participa, con una débil arrogancia, en las manifestaciones más irrisorias que no lo atraen más que a él. La falsa conciencia política se encuentra en él en estado puro, y el estudiante constituye la base ideal para las manipulaciones de burócratas fantasmas de organizaciones moribundas (desde el Partido llamado Comunista a la UNEF). Estas programan totalitariamente sus opciones políticas; toda marginación o intento de "independencia" vuelve dócilmente, tras una parodia de resistencia, al orden que ni un solo instante ha sido puesto en cuestión. Cuando cree ir más allá -como esos que, por una verdadera enfermedad de inversión publicitaria se nombran JCR, cuando no son ni jóvenes, ni comunistas, ni revolucionarios-, es para adherirse a palabras de orden pontifical: Paz en Vietnam.

(...)

http://www.sindominio.net/ash/miseria.htm

1.5.08

Gente linda

Con abril vienen los primeros días de frío, y con ellos se van las ganas de salir de casa. Como hoy, sin embargo compromiso de por medio arranqué para lo de una amiga, laura ella de nombre. En latín significa algo así como coronada de laureles. Jornada de estudio y laura vive lejos, en otra ciudad, un bondi y una caminata linda, pero quedarse en casa solo es feo, quizás rinde más a veces, pero eso no siempre importa tanto. Laura, creo, es de esa gente que posiblemente en el amontonamiento no se nota, que justamente parece no mostrar sus laureles, es una muchacha sencillita, tanto que hablar mucho de ella sería necesariamente empezar a repetirse. Alcanza con decir que si más gente fueramos más como laura, todos estaríamos mejor, estoy seguro, y de la laura que yo conozco paso a todas las lauras, cada uno debe tener su laura por ahí, esa que te hacer reir, que no te deja echarte a menos, que parece que no se reprime nada, que te contagia sentirte bien, que cuando te pregunta como estás no te está saludando, te está preguntando cómo estas, que puede ser un poco colgada pero cada vez que la ves te deja una linda sensación, la de que hace todo eso casi sin proponérselo.

30.4.08

Deme uno capicúa, a donde sea

Viajando en bondi a diario es posible distinguir dos tipos de personas, o al menos de comportamientos. Por un lado están los que indican su destino al chofer, le dan el dinero correspondiente, luego toman el boleto, lo guardan en algún lugar que puedan recordar y finalmente proceden a ubicarse en el lugar que quieran, o que puedan. Hay otro conjunto, más pequeño, que se caracteriza por decirle al chofer a donde aparentemente tiene que ir, darle el dinero, tomar el boleto, y luego, incluso quizás ante el apuro de la gente ubicada detrás (que todavía no ha subido al cole), no puede evitar mirar el boleto y ver si se trata de uno más o está entre la clase selecta: aquellos que poseen un magnífico numerito con la propiedad divina. El gesto posterior en el rostro es inconfundible. Cara de hoy es un día más o cara de que dios existe y en este momento me está sobando la espalda. El simple hecho de encontrarse con un papelito que tiene un númerito que se puede leer de izquierda a derecha igual que de derecha a izquierda puede poner a alguien fuera de foco, llenarlo de una sensación propia de que quienes se sienten dichosos de haber sido arrojados al mejor lugar posible entre todos en este universo. ¿Está loca toda esta gente? Puede ser, no hay ningún premio, no te ganaste la lotería, te toca el número y nadie te da nada, de hecho, nadie, o quizás unos pocos, se dan cuenta lo que te jugás, ( me recuerda en cierto sentido a las carreras secretas de Dolina (*) ). ¿Deseo interior de encontrar un orden en las cosas? ¿Deseo de sentirse afortunado? No sé, pero sí sé que puede no ser el día más re super importante, no tenés que dar el examen, no te vas a encontrar con una mina, no vas a despedir a un amigo, no vas a cobrar el primer sueldo, quizás el días más intrascendente y repetido, pero si te toca un boleto capicúa en el medio, algo bueno tiene que pasar.

(*) No debe dejarse de leer: http://www.maguila.com.ar/archivos/secretas.html